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martes, 29 de mayo de 2007

Metafísica para principiantes (X): El poder de la oración

Históricamente siempre se ha relacionado la oración con la religión, y en nuestra cultura concretamente con la Iglesia Católica. De inmediato pensamos en beatas de mantilla y teja, arrodilladas en los bancos de las iglesias con las palmas de las manos juntas, musitando mecánicamente. Ya en la lejana infancia aprendimos el repertorio clásico, que en mi caso comprende desde el Padre Nuestro y el Ave María hasta el Cuatro esquinitas tiene mi cama. Memoricé a regañadientes cuatro o cinco oraciones, para olvidarlas poco después. De adolescente, durante mi etapa salesiana, acabé perdiendo cualquier interés por los santos mientras paralelamente crecía mi afición al sexo opuesto.

Sin embargo, debido a momentos especialmente penosos no tan lejanos, empecé a adentrarme seriamente, y no como nos enseñan de niños, en la espiritualidad. Me convertí, como ya os he dicho en varias ocasiones, en un creyente metafísico. Descubrí que la oración metafísica trasciende cualquier concepto religioso, pues su naturaleza es estrictamente espiritual, sin contaminaciones partidistas de ninguna confesión. Aprendí que el Verbo es creador, la palabra es creadora. Nuestras afirmaciones tienen una fuerza mucho mayor de la que nos pensamos. Si alguien se ha pasado toda la vida afirmando lindezas como “Soy un inútil”, “La vida es muy dura”, “Jamás alcanzaré mis sueños”, el Universo se encargará de darle la razón.

Si en cambio realizamos afirmaciones positivas, como “La vida es bella y merece la pena vivirse”, “Soy una persona maravillosa”, “El amor preside mi vida”, “La abundancia preside mi vida”, etc. el Universo también nos dará la razón. Henry Ford, el fundador del gigante automovilístico con su mismo apellido, dijo la siguiente frase para la posteridad: “Tanto si usted cree que puede como si cree que no puede, en cualquier caso está en lo cierto”. Por eso si oras y lo haces con fe, es decir, con confianza absoluta en que se va a cumplir tu petición, el resultado acaba siendo positivo. Por favor, nunca olvides que somos seres espirituales encarnados en la Tierra, es decir, que nuestra naturaleza es espiritual.

Sé que ahora mismo puedes tener graves problemas en tu vida. Pero debes de saber que todos sufrimos, amigo lector. Puedes estar padeciendo contratiempos sentimentales, económicos, laborales o médicos. Pero si tienes fe, si crees realmente en tu poder para revertir la situación, puedes hacerlo. Yo, en cuanto termine estas líneas, voy a relajarme, pues para la oración es fundamental estar en paz, y con mi mayor fe pediré al Universo que atienda mis peticiones, como hago cada día. Sé que la Mente Universal nos escucha, pero tenemos que dedicar el tiempo necesario a pedir con fe. En eso ha consistido siempre la oración, independientemente de épocas y religiones. Hoy pediré también por ti, para que creas que todo esto es posible. Si crees en ello, se te hará realidad.