Este primer principio o ley universal de que nos habla el Kybalión, nos dice que aquello que todas las religiones llaman Dios, en verdad es sólo Mente. Hermes nos reveló que vivimos en un Universo mental. Todo y todos estamos interconectados por esa gran mente universal, formando parte de ella. Si se dice que el ser humano está hecho a imagen y semejanza de Dios, es porque nosotros podemos conseguir cualquier cosa que nos propongamos, siempre que creamos firmemente en ello. Todas nuestras experiencias, las buenas y las malas, dependen directamente de nuestras creencias.
Con esto no quiero decir que tú deseases tener ese accidente de tráfico, suspender esa asignatura o acabar todas tus relaciones con una poderosa cornamenta. Es evidente que a todo el mundo le gustaría tener una vida feliz, y a ti también. Pero muchas veces no somos conscientes de que nuestras creencias influyen decisivamente en nuestras vidas. Si eres una persona catastrofista, tienes la autoestima por los suelos o piensas que no mereces ser amado, tendrás experiencias que reforzarán esas creencias, y así entrarás en un trágico círculo vicioso. Por ello, y debido a que la primera ley del Kybalión nos descubre que vivimos en un Universo mental, nuestra primera gran meta debe ser controlar nuestros pensamientos. Convendrás conmigo sin necesidad de que seamos psiquiatras, metafísicos, filósofos, psicólogos, médicos o físicos cuánticos, que una persona mentalmente inestable jamás podrá disfrutar de la vida. Lo deseable sería que todos fuésemos capaces de controlar nuestra mente, y no al revés, pero desgraciadamente la inmensa mayoría de nosotros no acabamos de lograrlo.
Por eso somos tan infelices. Por eso el 99,999999% de la población mundial es tan desdichada. Nuestras mentes se han apoderado de nosotros, somos incapaces de controlarlas. Somos simples marionetas de unos ventrílocuos que no paran de parlotear dentro de nuestras cabezas. Mientras no logremos dominar nuestras mentes, no podremos convertirnos en los creadores conscientes de nuestras vidas, o sea, ser auténticos alquimistas. A continuación te voy a proponer el siguiente experimento: intenta estar un minuto sin pensar, con la mente desconectada. Sólo te pido eso. Con toda probabilidad, podrás comprobar que eres incapaz de lograr el reto que te planteo. Y lo peor de todo es que la inmensa mayoría de los 60.000 pensamientos que se agolpan diariamente en nuestras cabezas son negativos.
Pero ahora que sabemos que nuestro Universo es mental, podemos mejorar nuestras vidas. Para ello tendremos que comenzar por crear nuevos hábitos de pensamiento, lo cual no es moco de pavo. Si toda tu vida has sido una persona pesimista, necesitarás una extraordinaria fuerza de voluntad para revertir la situación y sustituir los pensamientos negativos por positivos. Pero si lo deseas vehementemente te garantizo que terminarás lográndolo. Al principio recaerás, tendrás una tendencia natural a dejarte llevar, como todos, por las creencias derrotistas que hemos asimilado durante toda nuestra vida. Pero si tienes la inmensa paciencia de sembrar en tu mente creencias positivas, el Universo acabará dando fiel respuesta a dichas creencias. Siempre fue así, y así seguirá siendo por toda la eternidad.
