Jugar por jugar : Verdad, Bondad y Belleza

miércoles, 19 de septiembre de 2007

Jugar por jugar

Los periodistas deportivos, la flor y nata intelectual de nuestro país, han hecho correr ríos de bits explicando por qué no entró el tiro de Gasol. La derrota ante el antiguo enemigo comunista ha sido analizada por la prensa con tintes de tragedia, como si los inmigrantes que llegan diariamente a las costas de Benidorm viniesen a bailar Los pajaritos. Al ser inútil recrearse en la derrota, cambié de canal en cuanto sonó la bocina y me dispuse a ver el programa de humor de Íker Jiménez en Cuatro, para subirles un poco el share. De todas formas, no es necesario subirse a la nave del misterio para averiguar qué les ocurrió a los muchachos de Pepu: se olvidaron de jugar. Con esto no quiero decir que sus mentes fuesen abducidas por alienígenas contratados por Putin. Simplemente dejaron de ser ese grupo de amigos que se divierten echando unas canastas, y que entre pocha y pocha ganaron el Mundial de Japón.

En la fase final de Madrid perdieron la seriedad con que jugábamos de niños, que decía Nietzsche. ¿Cuánto ali-hops se vieron contra Grecia y Rusia? ¿Uno? ¿Dos? Sin embargo cuando el oro nipón era raro que no hubiese al menos uno por cuarto. Las estadísticas nos hablan de los porcentajes de tiros de campo y tiros libres, rebotes ofensivos y defensivos, pérdidas de balón, etc. Pero no incluyen los ali-hops, porque sería como si las de fútbol contabilizasen los goles olímpicos (o de corner). Esas filigranas de los chicos de Pepu, propias de adolescentes que intentan conquistar a sus arrobadas compañeras en el recreo del instituto, eran la mejor expresión del entusiasmo con que jugaban. Hasta que cada uno de los cuarenta y pico millones de nacionales les pusimos una medalla de oro en el cuello. Desde entonces, lógicamente, ya no pudieron levantar cabeza.

Los héroes de Japón eran doce jóvenes que se lo pasaron bomba con las de Navarro y con las virguerías del resto del plantel. Pero llegaron las fotos, los compromisos publicitarios e institucionales y los besamanos políticos. Los chavales que hace un año sin Gasol barrieron a Grecia, acabaron perdiendo la inocencia. No es lo mismo jugar para divertirse y de paso ganar, que ganar como sea, por lo civil o lo militar, que dijo Itu en La Sexta. Esa aplastante responsabilidad los derrotó. Tanta era la angustia en sus rostros que Serrat podría haber bajado a cantarles La Saeta, ya que estaba en las gradas como tantos otros por la filosa. Pero cuando estén lejos de la fatua solemnidad de quienes sólo buscaron robarles el brillo del oro, volverán a jugar con esa contagiosa alegría de patio de colegio, aquélla que nos hizo tan felices.

2 COMENTARIOS:

Anónimo dijo...

Fue una auténtica lástima, pero con los ánimos que les brindaba el público, todos con la pulserita VIPS, no pudieron obtener otro resultado. Para la próxima, que nos dejen entrar a los auténticos aficionados, que esos sí que son la auténtica hincha que da ánimos.

TANA

Dana Nilsson dijo...

Menos mal que nos quedan las Olimpiadas. Pobres chavales. Llevaban un disgusto ...