Para la libertad : Verdad, Bondad y Belleza

miércoles, 26 de septiembre de 2007

Para la libertad

Como decíamos ayer, nos mienten. Nos mienten al asegurarnos que España va bien, que nuestros sueldos son cada vez mejores y que nuestra economía es de Champions League. También cuando afirman que vivimos en un Estado democrático y de derecho, porque ahora podemos votar cada cuatro años y antes no. Un Estado de derecho en el que, mientras los pobres se pudren durante años en la cárcel por haber robado unos euros en una hamburguesería, los ricos salen de la trena a los pocos meses, en cuanto amenazan con tirar de la manta.

Releyendo Un mundo feliz, de Aldous Huxley, descubro entre las últimas líneas del prefacio del autor: “A medida que la libertad política y económica disminuyen, la libertad sexual tiende, en compensación, a aumentar. Y el dictador hará bien en facilitar esta libertad. En colaboración con la libertad de soñar despiertos bajo la influencia de los narcóticos, del cine y de la radio, la libertad sexual ayudará a reconciliar a sus súbditos con la servidumbre que es su destino”. Esta demoledora reflexión la escribió hace más de medio siglo, cuando la televisión apenas era un atisbo de su detritus actual, y restaban varias décadas para la irrupción de Internet o el botellón. Huxley nos anunciaba un futuro que ya ha llegado: un mundo en que el sexo y otros medios embriagadores para nuestros sentidos, son empleados por los resortes del poder para que nos resulte menos doloroso asumir nuestra condición de esclavos.

Antes, éramos tan antiguos que sólo podíamos casarnos los hombres con las mujeres. Ahora, sin embargo, heterosexuales, homosexuales y transexuales podemos exigir la devolución del rosario de mamá, para regocijo de los picapleitos. Además hoy, gracias al divorcio express, todo paria español puede casarse y descasarse cuanto le venga en gana, como si fuera Elizabeth Taylor y estuviésemos en Las Vegas. Y eso sin contar conque ya no nos hace falta irnos a Perpignan para aprender las múltiples utilidades de la mantequilla, pues no sólo servía para reducir el colesterol. Ahora, en nuestra propia casa, podemos montar a golpe de ratón una bacanal a las doce de la mañana.

Con todos estos progresos intentan convencernos de que vivimos en un régimen de libertades, aunque algunos catastrofistas nos negamos a admitirlo. Quizá porque los políticos nos ocultan que los pisos por los que hemos hipotecado a nuestros hijos, no valen ni la mitad de lo que pagamos por ellos; que según la OCDE España es el único país industrializado que ha perdido poder adquisitivo en los últimos años; y que un 70% de nosotros tiene graves problemas para llegar a fin de mes. Catastrofistas que recordamos a un tal Jesucristo, otro visionario anterior a Huxley, quien afirmó “La verdad os hará libres”. Pero no me hagas mucho caso, al menos mientras Gabilondo y Matías nos sigan convenciendo de que vivimos jodidos pero contentos.

1 COMENTARIOS:

Dana Nilsson dijo...

Aunque los medios pretendan quitarnos esa tremenda duda de la cabeza, todos los gobiernos son alienantes. Y todo porque van en contra de la libertad del individuo en todas sus manifestaciones. No comulgo en absoluto con la anarquía, pero no deberían tomarnos tanto el pelo ni mediatizarnos como lo hacen. En el fondo, somos unos tontos por dejarnos.