Metafísica para principiantes (XIV): Principio de vibración : Verdad, Bondad y Belleza

martes, 26 de junio de 2007

Metafísica para principiantes (XIV): Principio de vibración

La tercera ley universal que nos enseñó Hermes en el Kybalión dice: “Nada está inmóvil, todo se mueve, todo vibra”. Vamos a estudiar que todo lo que existe en el Universo está cambiando permanentemente. Todo, tanto las personas como el resto de seres vivos, se encuentran en una continua transformación. Pero también los objetos inanimados están siempre vibrando, aunque el ojo humano sea incapaz de percibirlo. Este tercer principio universal nos invita a practicar el desapego del que tanto habla el budismo, pues sufrimos única y exclusivamente por nuestros apegos, por no asumir que todo cambia y que nada en nuestra vida es para siempre.

La física demostró que cada objeto está compuesto por miles de millones de átomos. Estos átomos tienen electrones que giran alrededor del núcleo atómico. Podemos decir que cuando la vibración es muy baja la materia está en reposo, pero en realidad esta afirmación no es cierta, porque en realidad está vibrando permanentemente. Por ejemplo, el monitor que tienes ante ti está moviéndose ahora mismo, pero la vibración es muy baja y por eso tu ojo no lo percibe. Y cuando la vibración es muy alta entramos en el terreno del espíritu. Si ésta se produce a una frecuencia altísima, tenemos la impresión de que no hay movimiento, cuando realmente sí lo hay. Leí una vez un ejemplo práctico que permitirá que lo entendamos mucho mejor. Imaginemos las paletas de un ventilador. Cuando está desconectado podemos percibirlas perfectamente, pero a altas velocidades desaparecen para nuestros ojos: exactamente lo mismo sucede a nivel vibracional con las frecuencias más altas.

Nuestro cuerpo está permanentemente intercambiando átomos con nuestro entorno, por ejemplo, al respirar. Pero también, cuando ingresamos en cualquier lugar, intercambiamos energías. Lugares como el mar, los bosques, los lagos, nos cargan con una energía muy positiva, mientras que los atestados de gente, muy polucionados y turbulentos, contaminan nuestra energía. ¿Por qué si no decimos a menudo que tal lugar nos da buenas o malas vibraciones? Pues porque en realidad es así.

La ciencia ha descubierto recientemente que nuestro cuerpo está pensado para regenerarse y, teóricamente, jamás envejecer. ¿Por qué envejecemos entonces?: porque hemos asumido que tiene que ser así. Si asumimos que a los cuarenta comienza el declive físico, nuestra mente dará esa orden al cuerpo y éste obedecerá a nivel celular. De ahí que las personas optimistas y joviales siempre tengan mejor aspecto y salud que los cascarrabias patológicos o los temerosos crónicos. Si quieres elevar tu vibración personal y por tanto mejorar tu salud tienes que cuidar sobremanera tres aspectos: tus palabras, tus creencias y tus sentimientos. Otra forma de mejorarla es practicando el silencio. El estado de contemplación que se alcanza en silencio eleva nuestra energía a niveles muy altos. Pero sin duda el sentimiento que más logra elevar nuestras vibraciones es el amor. Tu salud, incluso a nivel celular, depende también de ti mismo.

1 COMENTARIOS:

Anónimo dijo...

Es cierto que los pensamientos positivos o negativos influyen sobremanera en nuestra salud y nuestro estado general. Lo sé por propia experiencia y puedo decir que es una verdad como un templo. Por eso estoy de acuerdo en lo que dices de que todo es energía, hasta el teclado que estoy utilizando en estos momentos para escribir estas palabras, hasta los propios pensamientos que hay en mi mente ahora mismo mientras escribo. Es tremendamente interesante pero, sobre todo, tremendamente poderoso. TANA